En el funcionamiento no es muy diferente a un secador de pelo o un decapador: Toma aire del exterior, lo impulsa y lo calienta con una resistencia. Lógicamente hay muchas diferencias, empezando por las altas temperaturas que alcanza para poder fundir el plástico. Debido a estas temperaturas, que alcanzan los 650C la resistencia es de tipo cerámico (no eléctrica como los secadores) y los materiales han de ser también adecuados para aguantar las altas temperaturas.
La temperatura es ajustable dependiendo del material que se vaya a soldar. Para PVC se suele trabajar al máximo, mientras que el polietileno, que se funde a temperaturas más bajas, se suele trabajar entorno a los 250 o 280 grados.
Las aplicaciones del soldador manual son muchas:
- Reparaciones de lonas de camión, carpas,
- Parches en lonas hinchables
- Impermeabilización de techos, túneles y embalses
- Reparación de parachoques de automóviles
- Acabados y reparaciones de tuberías de PVC
- Colocación de cordón en suelos vinílicos
- Etc.
De hecho por su versatilidad puede utilizarse también igual que un decapador o en la instalación de vinilos de automoción, aunque para estas aplicaciones hay soluciones más económicas.
Con el soldador manual se pueden hacer trabajos grandes, pero es más habitual utilizarlo en acabados y reparaciones, y cuando se requiere un recta larga utilizar una máquina automática de aire caliente.
A la hora de trabajar, aplicaremos el calor entre las dos capas que queremos fundir y haremos presión con el rodillo de silicona para que se fundan. Hemos de ir moviendo el soldador para evitar la quemadura. Y hay que evitar tocar el tubo metálico a la hora de operar el soldador manual pues alcanza también temperaturas muy altas.
Una precaución que hay que tener es que si deposita el soldador en el suelo, la parte de detrás no debe de estar de una zona con agua o húmeda, pues el soldador aspira aire del exterior y esa humedad entraría directamente al circuito provocando una avería seria.
La resistencia cerámica permite altas temperaturas durante largas sesiones de trabajo, pero es un consumible que hace falta cuidar. Cuando arrancamos el soldador tarda unos minutos en alcanzar la temperatura, y cuando lo vayamos a apagar lo pondremos un rato a temperatura mínima para que enfríe, ya que apagarlo en caliente puede dañar la batería.
Cuando la avería es que el soldador funciona pero solo sale aire frío suele ser indicador de que la resistencia se ha roto (no es normal, hay clientes con 10 o 15 años con la misma resistencia). En ese caso basta cambiar la resistencia, no es que se haya estropeado el soldador.
